diumenge, 31 de maig del 2026

Santísima Trinidad. Jornada Pro Orantibus

 

Santísima Trinidad

Jornada Pro Orantibus

Basílica de Sant Feliu en Girona

Eucaristía retransmitida per Trece TV

Domingo 31 de mayo de 2026

Ex 34, 4b-6. 8-9; Salmo Dn 3, 52-56; 2 Co 13, 11-13 i Jn 3, 16-18

Celebrando hoy la solemnidad de la Santísima Trinidad, celebramos la Jornada Pro Orantibus, una jornada que nos invita a volver la mirada hacia aquellos hombres y mujeres que, desde el silencio, la oración, el contacto con la Palabra de Dios y el trabajo, buscando al Señor en comunidad desde los monasterios y conventos, viven su fe de manera concreta y buscan con su vida sostener espiritualmente al mundo entero.

Nuestra sociedad vive inmersa en el ruido, en la velocidad, en la prisa constante, y podemos llegar a pensar que sólo tiene valor aquello que produce resultados visibles, inmediatos y mesurables. El carrerismo social, la voluntad de poseer, de tener poder, marca gran parte de nuestra sociedad y es también un peligro para la misma Iglesia. Por todo ello hoy se nos invita a fijar nuestra atención y a dirigir nuestra oración hacia estas comunidades que con su vida significan para la Iglesia y para el conjunto de la sociedad un auténtico pulmón espiritual.

Marta y Maria son dos almas gemelas en la Iglesia, oración, contemplación y acción forman un conjunto y una unidad y ambos elementos son imprescindibles y complementarios. La vida contemplativa sintoniza también con la sociedad, con sus problemas y angustias, si esta sintonía no sería una vida dedicada a Dios. Como escribe san Bernardo de Claravall: «los que no sintonizan con sus hermanos, sino que ofenden a los que lloran, menosprecian a los que se alegran, o no sienten en sí mismos lo que hay en los demás por no sintonizar con sus sentimientos, jamás podrán descubrir en sus prójimos la verdad.» (De gradibus humilitatis et superbiae).

Damos gracias hoy al Señor por la vida contemplativa, damos gracias al Señor por tantos monasterios, por tantas comunidades que viven en clausura, por tantas personas consagradas que han entregado su existencia a la oración, al silencio, a la adoración y a la intercesión continua por la humanidad. La oración y el silencio están desde siempre presentes en la historia de la salvación. La primera lectura nos ha invitado a poner el acento en la fidelidad. El Señor llama ya desde antiguo a algunos a retirarse del bullicio para hallar una intimidad especial con Él. Moisés, madruga y sube al monte para encontrarse con Dios. Elías descubre al Señor no en el terremoto ni en el fuego, sino en el susurro de una brisa suave. María, la hermana de Marta, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Y el mismo Cristo pasa noches enteras en oración.

La vida contemplativa nace precisamente de esta experiencia: Dios basta, solo Dios llena el corazón humano, solo Dios merece ser amado por sí mismo y dedicarle toda la vida a Él merece la pena. Los contemplativos proclaman silenciosamente esta realidad, proclaman que Dios está entre nosotros, a nuestro lado, que Dios es digno de amor, y que sólo el encuentro con Él llena una existència.

Nos dice el papa León XIV que estamos a punto de recibir en nuestra tierra, la relación con el Señor: «se construye en la oración y en el silencio y, si se cultiva, nos abre a la posibilidad de acoger y vivir el don de la vocación, que nunca es una imposición o un esquema prefijado al que simplemente hay que adherirse, sino un proyecto de amor y de felicidad.» (Mensaje para la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 16 de marzo de 2026).

Muchas personas pueden preguntarse y la misma Iglesia plantea hoy esta pregunta a los contemplativos: ¿Por quién eres? Una pregunta en sintonía con el Congreso de Vocaciones que tuvo lugar en Madrid el pasado año, cuando la pregunta planteada fue: ¿Para quién eres? El “por” encierra en sí mismo el “para”, centra la respuesta en el Señor contemplado y amado. La vida contemplativa solo puede ser por Dios, es El el que siempre toma la iniciativa, llama, seduce, recibe y consagra. Quizás estas preguntas nazcan porque hemos reducido el valor de la persona humana únicamente a la productividad externa; pero sigue siendo válido el axioma de que la oración transforma el mundo. Escribe san Bernardo que: «Hemos venido al monasterio para que nuestra voluntad se vaya adecuando a la de Dios. Y esta voluntad se va concretando en el Evangelio.» (Comentario al Salmo 118).

Un monasterio no hace ruido, no provoca titulares de prensa por su labor diaria, pero nunca deja de iluminar. Un monasterio es como un bosque que oxigena la vida de la Iglesia. Allí se reza por las familias, por los enfermos, por los sacerdotes, por los jóvenes, por los gobernantes, por los que sufren, por los que han perdido la fe, por aquellos que ni siquiera saben que alguien está rezando por ellos o ni tan solo lo han pedido.

La vida contemplativa nos recuerda además algo fundamental, la humanidad tiene sed de Dios, necesita dar espacio a Dios porque el ruido exterior acaba muchas veces convirtiéndose también en ruido interior y una vida llena de ruido acaba por tener dificultades para escuchar la voz de Dios. Existe un silencio fecundo, existe una soledad sonora, es el silencio habitado por Dios. El silencio que permite escuchar, que sana, que purifica el alma, que deja espacio a la presencia divina.

Centrar la vida entorno a la oración, la liturgia, la Eucaristía, la Palabra y la vida comunitaria; no es estéril, no significa huir del mundo ni por supuesto renunciar o despreciar al mundo, todo lo contrario. La vida contemplativa ama profundamente al mundo porque el que ora y al que presenta ante Dios, intercediendo por él. escribía santa Teresa del Niño Jesús que la vida contemplativa está en el corazón de la Iglesia y ella comprendió como nadie que sin salir del monasterio se puede estar en unión con la Iglesia misionera y ella misma se convirtió en patrona universal de las misiones, porque la fecundidad espiritual no depende únicamente de la acción exterior, sino de la unión con Cristo.

En palabras del papa León XIV dirigidas a los contemplativos: «Vuestra distancia del mundo no os separa de los demás, sino que os une en una solidaridad más profunda. Escribe Evagrio Pontico: «Monje es aquel que, separado de todos, está unido a todos» (Tratado sobre la oración, 124). Porque la soledad orante genera comunión y compasión para toda la humanidad y para cada criatura, tanto en la dimensión del Espíritu como en el contexto eclesial y social en el que estáis situados como fermento de vida divina.» (11 de octubre de 2025).

Esta Jornada Pro Orantibus es una invitación a valorar y a ayudar a sostener a las comunidades contemplativas, que viven con sencillez y austeridad y a veces con dificultades materiales; y que siempre precisan de nuestra cercanía, de nuestro afecto, de nuestra ayuda y de nuestra oración.

«La oración es libertad del alma», escribe el P. Dismas de Lassus prior de la Gran Cartuja y todos nos sentimos unidos a las comunidades contemplativas a través de la oración. Si los contemplativos y contemplativas rezan a diario por nosotros, hoy la Iglesia nos pide rezar también por ellos: por sus vocaciones, por su fidelidad, por su perseverancia, por sus también muchas necesidades.

Todos estamos necesitados de conversión y por ello tampoco hay dimensión contemplativa sin conciencia personal y comunitaria de conversión. Volver nuestros corazones a Dios puede ser más fácil ayudados y sostenidos por aquellos que dedican su vida a esta tarea, porqué ellos orando al Padre por el ejemplo del Hijo y robustecidos por la fuerza del Espíritu son testimonios discretos de conversión.

El mundo necesita testigos de lo absoluto, necesita hombres y mujeres que recuerden que Dios es lo más grande y que el mundo necesita quién proclame con su vida que solo Dios puede llenar plenamente el corazón humano. En una sociedad marcada por la superficialidad, el individualismo y el vacío interior, la vida contemplativa se convierte en profecía, los monasterios son refugio de muchos que se acercan a ellos buscando respuestas, buscando paz y silencio; buscando a Dios, en definitiva.

En los monasterios se escucha el nombre de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, pronunciado con amor y reverencia, son comunidades que buscan vivir también hoy radicalmente el Evangelio. Todos tenemos necesidad de recuperar el silencio de dedicar un tiempo a Dios a través de la oración y del contacto directo con su Palabra, a través de la adoración; porqué todos tenemos sed de poner a Cristo en el centro de nuestra vida. Sin la oración nuestros corazones se secan, sin la oración la fe se debilita, sin la oración corremos el riesgo de acabar viviendo superficialmente.

Los contemplativos nos recuerdan con su vida que Dios merece lo mejor de nosotros y que lo mejor para nosotros es Dios. Nos enseñan que vivir el Evangelio con humildad, sencillez, sinceridad y alegría es posible. Aunque existan dificultades, sacrificios o renuncias, quien encuentra a Cristo descubre el tesoro escondido por el que vale la pena entregarlo todo.

Celebrar la Jornada Pro Orantibus es, por tanto, un acto eclesial de gratitud, reciprocidad y corresponsabilidad, como decimos los obispos de la Comisión de la Comisión de Vida Consagrada. Por todo ello damos hoy gracias por cada monasterio por cada religiosa contemplativa, por cada monje, por cada consagrado que dedica su vida a seguir a Cristo de manera radical y total y que sin olvidar la realidad, ora intercediendo por la humanidad. Damos gracias por tantas comunidades que sostienen espiritualmente la misión de la Iglesia desde el silencio, el trabajo y la oración personal y comunitaria. Y muchas lo hacen hoy desde la fragilidad mientras surgen nuevos carismas que deben aportar saba nuevo a una vida antigua.

Dándole gracias por el don de la vida contemplativa pidámosle al Señor  que todos aquellos destinados por entero a la contemplación, aquellos cuyos miembros se dedican solamente a Dios en la soledad y el silencio, en la oración asidua, ofrecen a Dios un eximio sacrificio de alabanza, ilustran al Pueblo de Dios con frutos ubérrimos de santidad y le edifican con su ejemplo e incluso contribuyen a su desarrollo con una misteriosa fecundidad; sean para la Iglesia manantial de gracias celestiales, como nos pide el Concilio Vaticano II (Perfectae Caritatis, /). 

 


dissabte, 30 de maig del 2026

Presentació del llibre Tria la vida.

 

Presentació del llibre Tria la vida.

Una invitació a moure’s amb llibertat als plans de Déu

de Mn. Gerard Jiménez  Clopés

Girona Casal bisbe Cartañà

Dissabte 30 de maig de 2026

Avui ens reunim per presentar un llibre, això sempre és un motiu de joia encara més quan aquest llibre neix del cor d’un sacerdot i neix amb voluntat d’ajudar i alhora d’arribar al cor de moltes persones. Tria la vida. Una invitació a moure’s amb llibertat als plans de Déu no és simplement una obra d’espiritualitat més; és una proposta per viure la fe, per viure la fe cristiana encarnada en el dia a dia, és una proposta fresca, amena i vital, una invitació profunda a redescobrir la llibertat cristiana com a camí de plenitud, de confiança i d’alegria.

L’autor que ens convoca és Gerard Jiménez Clopés, un sacerdot gironí de 37 anys, incardinat a la prelatura de Opus Dei, que des de l’any 2013 treballa a Roma, a la cúria prelatícia, un home dedicat especialment a qüestions de formació espiritual, que va ser ordenat sacerdot l’any 2017 a Roma, juntament amb altres preveres de diversos països pertanyents també a l’Opus Dei.

I potser vostès es podrien preguntar què hi fa el bisbe de Girona presentant aquest llibre, doncs ho faig primer que tot perquè Mossèn Gerard m’ho va demanar ja fa uns quants mesos, ho faig perquè Mossèn Gerard és gironí, com jo també ho soc ara i amb aquestes dos arguments potser n’hi hauria prou per justificar-ho. Però voldria afegir-ne dos més: la temàtica i una idea de fons més profunda que em sembla essencial: la comunió eclesial.

La temàtica és, encara que potser no ho sembli, que aquesta llibre toca un tema ben proper a la meva vocació monàstica: caminar amb Crist és el que mou una vocació, la de qualsevol cristià certament, però la d’un monjo molt especialment.  La raó de fons crec que tot i ser evident cal que la manifesti, Mossèn Gerard i jo treballem pel mateix “amo”, sembla simple i fàcil de dir-ho o de formular-ho, però sovint oblidem que la comunió no és que sigui important dins de l’Església, sinó que és fonamental, és a dir un fonament sense el qual la casa s’ensorraria. Des de que soc a Girona he anat coneixent la tasca de l’Obra en aquesta diòcesis, tant pel que fa al món de l’ensenyament, que és evident, com en el terreny de la direcció espiritual en un ampli sentit del terme. Aquí hi he trobat uns preveres i uns membres arrelats al territori, que ens donen un cop de mà sempre que cal i que porten a terme una tasca meritòria i que agraïm des de l’Església de Girona, de la quual tots plegats formem part.

Ara anem al llibre. Dir-los-hi que els hi recomano, es llegeix amb facilitat, ens aporta conceptes que ens ajudaran de ben segur com a cristians i una cosa més important, arriba al cor. El llenguatge és planer i alhora profund perquè parla de coses profundes, perquè què hi pot haver més profund que la relació de l’home amb Déu? Això succeeix perquè parlar d’aquest llibre és parlar també d’un itinerari personal, d’un camí vocacional concret, d’una vida d’un cristià cridat al sacerdoci des d’un carisma determinat.

Mossèn Gerard forma part d’una generació de sacerdots que han crescut en un món ja ben marcat per la velocitat, la incertesa i la fragmentació interior, però que han descobert en l’Evangeli una proposta radicalment actual. La seva experiència a Roma, treballant en l’acompanyament i la formació espiritual de moltes persones d’arreu del món, dona al llibre una mirada universal, però alhora molt concreta i humana. Aquest és un llibre que truca a la porta de cada lector i ho fa per interpel·lar-lo amb serenor i amb confiança.

El títol mateix ja és tota una declaració d’intencions: Tria la vida. Aquestes paraules ressonen directament del llibre del Deuteronomi: “Et poso al davant la vida i la mort… tria la vida”. És una crida bíblica que travessa els segles i que avui continua essent profundament actual. En un temps en què moltes persones experimenten desorientació, cansament interior o la sensació d’anar arrossegades per circumstàncies externes, aquest llibre recorda que la vida cristiana no és una presó de normes ni una suma d’obligacions, sinó una resposta lliure a un Déu que estima primer.

Una de les grans aportacions del llibre és precisament la manera com presenta el concepte de llibertat. Sovint la cultura contemporània identifica llibertat amb absència de límits, amb autonomia absoluta o amb la possibilitat de decidir-ho tot sense referències externes. Però l’autor planteja una pregunta molt més profunda: som realment lliures quan simplement seguim els nostres impulsos? O potser la veritable llibertat neix quan descobrim qui som i per a què hem estat creats?

Aquí hi ha un dels fils conductors de l’obra: la idea que els plans de Déu no limiten, no esclafen la persona o la seva llibertat, sinó que la despleguen. Déu no cerca competir, limitar o treure’ns la nostra llibertat; la fa possible. No imposa des de fora un destí arbitrari, sinó que ens crida a cadascú a descobrir la nostra vocació més autèntica.

Aquesta mirada connecta profundament amb l’espiritualitat de sant Josepmaria Escrivà i amb el missatge central de la santedat enmig del món, descobrir Déu en la vida ordinària, en el treball, en les relacions familiars, en les alegries i dificultats quotidianes. Però el llibre no es dirigeix només a persones vinculades a aquesta espiritualitat; té un to obert, dialogant i molt accessible. Parla a qualsevol persona que es pregunti pel sentit de la seva vida.

L’estil del llibre és especialment destacable. No és un text acadèmic ni distant. Mossèn Gerard escriu amb proximitat, amb llenguatge clar, amb sensibilitat pastoral i amb una notable capacitat per unir profunditat teològica i experiència humana. Hi ha reflexions que neixen clarament de moltes hores d’escolta, d’acompanyament espiritual i de pregària. D’altres que neixen directament de la seva pròpia vivència espiritual, del seu camí vocacional i ministerial.

A més, el llibre té una qualitat molt valuosa: no idealitza la vida cristiana. No la presenta com un camí fàcil ni ingenu. Hi apareixen també les pors, les resistències interiors, els moments de dubte, la dificultat de confiar. Però precisament aquí rau la seva força, en el seu realisme: mostrar que la fe no elimina la fragilitat humana, sinó que l’il·lumina i la transforma des de dins.

En aquest sentit, el llibre pot ajudar tant a joves com a adults, a les persones que es troben davant de decisions importants —vocacionals, professionals, afectives— i que sovint viuen paralitzades per la por d’equivocar-se, que no han après a discernir i a reconèixer la veu i la voluntat de Déu. L’autor recorda que la vida no es construeix des de la por, sinó des de la confiança. I que Déu no juga a amagar-se darrere d’enigmes impossibles, sinó que acompanya pacientment cada camí humà.

També és significatiu que un sacerdot relativament jove escrigui avui sobre aquests temes amb serenor i esperança. En un context social on sovint la veu de l’Església és percebuda amb distància o sospita, llibres com aquest mostren una altra cara: la d’una Església que acompanya, que escolta, que proposa sense imposar, com deien tant el papa Benet XVI com el papa Francesc, i que continua creient profundament en la grandesa de la llibertat humana, que és obra de Déu, no ho oblidem pas, és Déu qui ens ha fet lliures tot i que Ell mateix corri els risc de que li diguem “no”, de que el neguem o l’ignorem.

La trajectòria de l’autor ajuda a entendre aquest enfocament. El seu treball a Roma, vinculat a la formació espiritual dins la prelatura, l’ha situat en contacte amb realitats molt diverses, cultures diferents i inquietuds profundament contemporànies que l’han ajudat acréixer espiritualment. Aquesta experiència universal dona amplitud al llibre, però sense perdre mai el to personal i proper.

Voldria ara destacar set aspectes concrets, sense revelar-los res que els pugui treure les ganes de llegir-lo:

Primera idea: El concepte de complicitat amb el que Mossèn Gerard arrenca des de la seva vivència personal amb la seva avia. Aquest concepte “complicitat” defineix bé la nostra relació amb Déu i la relació entre la seva voluntat i la nostra llibertat. Col·laborar en el pla que Déu té per a nosaltres des de la nostra llibertat, exercint-la, és tenir “complicitat” amb Déu. Perquè no es pot plantejar de cap manera que davant d’una crida, d’una proposat de Déu negar-nos-hi signifiqui exercir la nostra llibertat i assumir-ho signifiqui haver renunciat a la nostra llibertat, al menys s’ha d’admetre per part de tots que dir “sí” o dir “no” són dues possibilitats igualment lliures i que per tant dir “sí” significa exercir igualment la llibertat, aquesta llibertat “còmplice”.

Una segona idea: Un cristià que habitualment busca complir la voluntat de Déu i que ha pogut descobrir que li demana Déu amb bastanta precisió, experimenta quan diu “sí” que en realitat el camí encara està per fer.  És aquesta una idea totalment en línia amb la Regla de sant Benet que planteja la vida monàstica com un camí, la meta del qual és la vida eterna però no sols concebuda individualment, sinó com a comunitat. Aquell “el qual ens dugui tots junts a la vida eterna” significa això, un camí recorregut en comunió. Per això ben bé podem dir, com Mossèn Gerard, que amb els altres, al costat dels altres, aconsellats pels altres hi veiem millor.

Una tercera idea: la llibertat humana no és un efecte colateral del pla de Déu, com una cosa tolerada però no desitjada, com un mal menor; la llibertat és un factor important, consubstancial diria jo, volgut per Déu per a dur a terme el seu pla. Realment és Déu qui ens ha creat, qui ens ha fet lliures, per tant la llibertat humana no és destorb per Déu, perquè és Ell qui ens ha fet així i no pas per casualitat sinó volgudament. Ara bé això, com bé afirma Mossèn Gerard. No vol pas dir que sigui fàcil d’assumir, perquè l’equació: resar + fer + Déu no sempre significa un bon resultat. Adaptar-nos al pla de Déu i respondre-hi demana d’una altre concepte clau: “confiança”. Mossèn Gerard ens parla de sants confiats: Sant Felip Neri, sant Martí de Tours, santa Teresa de Lisieux o sant Joan Maria Vianney.

Una quarta idea. La unicitat de la criatura humana. Som únics, cadascun de nosaltres  i Déu aprecia la nostra unicitat i en gaudeix. Per això amb la nostra llibertat i la nostra personalitat podem fer millor el lloc que ens envolta i podem agradar així al Senyor que ens diu: «Alegra’t de ser qui ets, el teu nom està inscrit en el cel.»

Una quinta idea: Podem guanyar batalles espirituals amb la nostra lliure audàcia còmplice de Déu sols si alcem la mirada. La expressió no pot ser més actual, és el lema de la visita del papa Lleó XIV i està basada en la creu de Gaudí de la Sagrada Família la qual per ser vista cal que alcem la mirada. «Contemplar la creu és la millor medicina per a no ofegar-nos en l’amargor i experimentar els límits de l’existència», escriu Mossèn Gerard.

Alçar la mirada és també sortir del nostre egocentrisme i exercir la nostra llibertat en la bona direcció: la de Déu i la dels altres fent coses grans, perquè la grandesa, fer coses grans, com escriu Mossèn Gerard no depèn de emprar molt de temps o molts diners, depèn de l’amplada i de la profunditat dels nostres cors.

Una sisena idea: la cruesa de la vida, les dificultats que ens semblen que tot ho espatllen i Mossèn Gerard fa referència al poema d’Antonio Machado sobre l’om vell. Ens deia el papa Lleó XIV quan ens va rebre als seminaristes de Catalunya que a vegades com un arbre mort ens mantenim dempeus, però de fet és sols aparença, no hi ha vida dins nostre. Cal saber afrontar el factor temps que a vegades sembla un camí impracticable i ens deixa secs. Però, com diu Mossèn Gerard, el temps és també una criatura de Déu que de fet ens sosté i encoratja el nostre recorregut.

Una setena i darrera idea: l’amplada del camí. Sant Benet escriu a la seva Regla que «Cal que establim, doncs, una escola del servei diví. En instituir-la, no esperem haver d'establir res d'aspre, res de feixuc. Però si mai, seguint el dictat d'una justa raó, calia quelcom una mica més rigorós, per a esmena dels vicis o per a conservació de la caritat, no abandonis de seguida, esfereït de terror, el camí de salvació, que al començament ha de ser forçosament estret. Tanmateix, amb el progrés en la vida monàstica i en la fe, s'eixampla el cor i es corre per la via dels manaments de Déu en la inefable dolcesa de l'amor.» (RB Pròleg 45-49). A vegades el camí ens sembla estret, que no hi haurà manera de passar-hi, podríem dir que no ens ho veiem en cor. Confiança, perseverança i complicitat i segurament o bé el camí s’eixamplarà o bé no és tant estret com creiem.

En definitiva, Tria la vida és un llibre que no només ha de ser llegit, sinó també o sobretot meditat. Un consell, llegeixin-lo d’una tirada, com cal fer sempre amb un llibre, perquè així l’ha concebut el seu autor: però no l’amaguin massa, gaire lluny, perquè recordaran de tant en tant o sovint, alguna cosa del que diu i els caldrà tornar a agafar-lo i rellegir una o altra part. Perquè tot ell és una invitació a aturar-se, a escoltar-se interiorment i a redescobrir que la vida cristiana és, abans que res, una aventura de llibertat i d’amor.

Potser la gran pregunta que deixa oberta és aquesta: què passa quan una persona deixa de viure defensant-se de Déu i comença a confiar-s’hi? Què passa quan entén que els plans de Déu no són una amenaça, sinó una promesa de plenitud? Són les preguntes de tot aquell que respon “sí” a una crida vocacional, sigui la que sigui.

Per això mateix aquest llibre intenta respondre-hi no amb teories abstractes, sinó amb una proposta existencial: la de qui ha descobert que només es perd la vida quan un no s’atreveix a donar-la.

Finalment agrair-li a Mossèn Gerard, ho diu un deixeble de sant Bernat ara ja desinhibit per citar-lo quan el papa Lleó XIV no se n’està de citar sovint a sant Agustí, un punt: posar com a exemple a Maria, a la Mare de Déu, vertader model per a tots en qualsevol moment.

Bé, voldria haver contribuït amb aquestes paraules al paper que crec que ha de tenir qui presenta o parla sobre un llibre, fer venir ganes de llegir-lo, perquè els llibres en una prestatgeria sense interactuar amb el lector són lletra morta, sols cobren vida quan els llegim.

Felicitats, Mossèn Gerard, per aquesta obra i gràcies per recordar-nos, amb profunditat i senzillesa, que la fe cristiana continua essent avui una crida vibrant a viure amb plenitud, amb llibertat i amb esperança. A partir d’aquest doble factor; l’amplitud de la voluntat de Déu i l’amplitud de la llibertat humana dins dels plans de Déu.

Que tinguin una bona i profitosa lectura i que el fruit d’aquesta sigui acostar-nos més a Déu, com va fer Maria.

Solemnitat de la Santíssima Trinitat / Cicle A. Trobada de diaques permanents

 

Diumenge després de Pentecosta

Solemnitat de la Santíssima Trinitat / Cicle A

Trobada de l’Associació Sant Llorenç per a la promoció de diaques permanents

Santa Maria de Porqueres

Dissabte 30 de maig de 2926

Ex 34,4b-6.8-9; Salm Dn 3,52a.52b.53.54.55.56; 2C 13,11-13 i Jo 3,16-18

Estar contents, ferms, animant-nos els uns als altres, vivint en pau i ben avinguts és garantia de que el Déu de la pau i de l’amor és amb nosaltres. El mateix Déu que es definia com a compassiu i benigne, lent per al càstig i fidel en l’amor davant de Moisès. Aquest Déu que estima tant al món que ens ha donat al seu Fill únic, per tal de que no es perdi cap dels qui creuen en Ell, el nostre Déu no va enviar al seu Fill al món per condemnar a ningú, sinó per salvar a tots. La vertadera condemna és no reconèixer a Déu, perquè això significa viure sense esperança i no hi ha res pitjor que viure desesperançats, fixats tant sols en el que tenim com a més immediat, sense veure-hi més enllà.

És d’aquesta esperança de la que heu de donar noticia, vosaltres que avui us reuniu aquí formant aquest nombrós grup que representeu a tots aquells que en les diòcesis amb seu a Catalunya exerciu el ministeri del diaconat permanent. No és pas el diaconat un càrrec honorífic, ni una simple ajuda pràctica per a una o altra parròquia, no és el diaca permanent el “suplent” del prevere en espera de que el Senyor ens enviï més vocacions sacerdotals, no sou una mena de solució provisional, com tampoc ho són els ministres de la Paraula. El diaconat permanent és una vocació per sí mateixa, una crida divina, una forma concreta de seguir a Jesucrist i de servir a l’Església, és a dir a la comunitat de batejats sense oblidar la tasca evangelitzadora que tots com a cristians tenim encomanada per fer arribar l’Evangeli a tots. Heu estat escollits pel Senyor d'entre el poble per a servir al seu poble, heu acceptat un ministeri i acceptant-lo heu acceptat configurar la vostra vida a la de Crist, aquell que no va venir per ser servit, sinó a servir i a donar la seva vida en rescat per molts.

L'Església, des dels mateixos inicis va entendre que calia aquest ministeri. En el llibre dels Fets dels Apòstols, que en aquestes darreres setmanes de Pasqua hem llegit, hem vist com va sorgir el servei diaconal quan les comunitats creixien i apareixien necessitats concretes entre els pobres, les vídues i els més vulnerables. Els Apòstols van escollir homes plens de l'Esperit Sant i de saviesa per a servir a la taula i cuidar dels més necessitats. Servint als qui més els calia ser servits servien al mateix Crist ja que allí on l’amor esdevé servei, allí hi ha Crist. El diaca permanent recorda constantment a l'Església que la fe no pot separar-se de la caritat. L’Església ha de celebrar bellament la litúrgia, certament, però si oblida als pobres deixa de ser l’Església de Crist. Una comunitat que escolta la Paraula però no la converteix en obres concretes de misericòrdia corre el risc de quedar-se limitada a pronunciar discursos buits. Per això el diaca ocupa un lloc tan significatiu: proclama l'Evangeli, predica, bateja, beneeix matrimonis, acompanya a les famílies, visita malalts, atén els pobres i anima la caritat. El diaca és un signe visible de Crist i això en temps marcats per l'individualisme, la indiferència i la cerca obsessiva de l'èxit personal esdevé un testimoni fonamental de Crist en el món. Si avui el món ens ensenya que el més important és dominar, acumular riquesa i prestigi; Jesús inverteix completament aquesta lògica ja que per a Ell el més gran és el que serveix; el primer és el darrer i el veritable mestre és el qui renta els peus als deixebles.

Ningú pot servir veritablement si abans no aprèn a conèixer al Senyor; un dels perills del ministeri, sigui diaconal o sacerdotal, és l’activisme; fer moltes coses, córrer d'un cantó a un altre, organitzant, coordinant però sense tenir temps per al Senyor. Els diaques permanents, com ho ha de ser tot cristià, però vosaltres com a ministres ordenats de manera especial, heu de ser homes de pregària, de contacte sovintejat i profund amb la Paraula i participants actius en l’Eucaristia i el sagrament de la penitència. Sense oblidar però que el diaconat permanent té una dimensió familiar que el caracteritza i el defineix. La gran majoria dels diaques permanents esteu casats, i això converteix les vostres llars en part del vostre ministeri. La família, l’esposa, els fills o els nets no poden ser mers espectadors externs; formen part també del vostre camí vocacional. El testimoniatge dels vostres matrimonis, de les vostres famílies esdevé una predicació silenciosa però alhora efectiva.

En la nostra societat moltes famílies sofreixen divisions, ferides i desesperança. En aquest món on la família està sotmesa a tant sotracs, per això la llar d'un diaca ha d’esdevenir aquella Església domèstica de la que parlava ja fa anys sant Pau VI a Natzaret: «Lliçó de vida domèstica. Ensenyi Natzaret el que és la família, la seva comunió d'amor, la seva senzilla i austera bellesa, el seu caràcter sagrat i inviolable; ensenyi el dolç i insubstituïble que és la seva pedagogia; ensenyi el fonamental i insuperable de la seva sociologia.» (5 de gener de 1964).

Donem gràcies a les vostres esposes i famílies, perquè el seu suport i la seva paciència són fonamentals per la vostra tasca. A vegades pensem que servir significa fer coses extraordinàries, però l'Evangeli ens mostra que escoltar amb paciència, visitar a un malalt, acompanyar a qui sofreix, compartir el pa, oferir temps o perdonar, si neixen de l’amor fan que el servei del cristià no sigui assistencialisme fred ni simple filantropia Com deia el papa Francesc: «Podem caminar quant vulguem, podem edificar moltes coses, però si no confessem a Jesucrist, alguna cosa no funciona. Acabarem sent una ONG assistencial, però no l'Església, l’Esposa del Senyor.» (14 de març de 2013).

Atreviu-vos a dir que el vostre servei ve de Déu, que us l’ha encomanat l’Església i alimenteu-lo amb la Paraula, la pregària, l’Eucaristia i la fe viscuda en les vostres famílies, no us avergonyiu mai de l’Evangeli ni de Crist. Com escriu el papa Lleó XIV: «el ministeri del diaca permanent, configurat amb Crist Servent, és signe viu d'un amor que no es queda en la superfície, sinó que s'inclina, escolta i es lliura. La bellesa d'una Església formada per preveres i diaques que col·laboren, units per la mateixa passió per l'Evangeli i atents als més pobres, es converteix en un testimoniatge lluminós de comunió. (...) El ministeri diaconal, especialment quan es viu en comunió amb la pròpia família, és un do que cal conèixer, valorar i secundar. El servei, discret però essencial, d'homes dedicats a la caritat ens recorda que la missió no es compleix amb grans gestos, sinó units per la passió pel Regne i amb la fidelitat quotidiana a l'Evangeli.» (Una fidelitat que genera futur, 18).

divendres, 29 de maig del 2026

Divendres de la setmana VIII durant l'any / II

 

Divendres de la setmana VIII durant l'any / II

Confirmacions de les alumnes del Col·legi de les Alzines

Parròquia de Santa Susanna del Mercadal a Girona

Divendres 29 de maig de 2026

1Pe 4,7-13; Salm 95,10.11-12.13 i Mc 11,11-25

Sant Pere ens recomana de portar una vida sòbria i ordenada, on hi hagi espai per a la pregària, és a dir per a Déu, on hi sigui present l’amor, que esborra moltes coses i no en deixa créixer d’altres; on cadascú posi els dons que ha rebut al servei de tots, valent-nos de les nostres pròpies forces  però sabent que de Déu les hem rebut i que per Ell i en nom seu les hem de fer servir; alegrant-nos si ens cal compartir els sofriments de Crist.

Jesús, un Jesús aïrat perquè una figuera no ha fet fruit i de la casa del seu Pare n’han fet una cova de lladres; ens diu que si tenim fe tot és possible. És aquesta fe, tant efectiva, la que vosaltres avui proclamareu davant d’aquesta comunitat que representa al conjunt de l’Església, una fe a través de la qual tot allò que demanem ens ha estat concedit per endavant, però que no és un xec en blanc, cal per la nostra part aquesta sobrietat i ordre en la nostra vida de les que ens parla sant Pere i sobretot ens cal el perdó cap aquells contra els que en algun moment podem tenir alguna cosa, un perdó que ja rebem del Pare i que un cop ens és concedit ha de canviar la nostra mesura, la nostra manera de mirar als qui ens ofenen o pels quals ens sentim ofesos.

Us sembla un programa de vida difícil? Potser no ho és tant si tenim present que tot i que les nostres forces puguin ser insuficients per acomplir-lo, comptem amb la força de l’Esperit Sant. Sou molts els que aquets dies rebeu el sagrament de la confirmació, la gràcia de l’Esperit a través de les meves pobres mans; molts joves i adults que confirmeu la vostra fe des de la plena consciència del que feu, comprometent-vos amb el Senyor, prometre-li de portar una vida de fe ajustada al que Crist ens demana i avui sant Pere ens explicita.

Acomplint-ho, volent acomplir-ho la vostra fe donarà fruit i no s’assecarà com aquella figuera ornada tant sols amb fulles, sense cap fruit encara.  Crist no demanava un absurd, un impossible, ja sabia ben bé que no era temps de figues, però sabia també que si no dubten, que fins i tot si algú mana a una muntanya que s'aixequi i es tiri al mar, i ho diu sense dubtar, amb fe, creient que Déu farà això que ell mana, Déu ho complirà. Déu ho farà i no pas nosaltres, el que ens cal és confiar-nos al Senyor, ser conscients de que tant sols en les seves mans serem capaços d’assolir qualsevol cosa de bé que ens proposem.

Sant Pau VI, la memòria del qual avui celebra l’Església, ens deia que en el Baptisme, rebem el perdó dels pecats, l'adopció de fills de Déu i el caràcter de Crist, pel qual queden agregats a l'Església. I amb el sagrament de la Confirmació els renascuts en el Baptisme reben el do inefable, el mateix Esperit Sant, pel qual som enriquits amb una força especial i marcats pel caràcter del mateix sagrament, quedant vinculats més perfectament a l'Església, i som convidats a difondre i defensar de la paraula i d’obra la nostra fe com a vertaders testimonis de Crist. (Divinae Consortium Naturae).

A això mateix us convida avui l’Església, a vincular-vos més perfectament a l’Església, a difondre i a defensar de paraula i d’obra la vostra fe, que és també la nostra fe, que és la fe de l’Església. Tots, vosaltres i nosaltres, som testimonis de Crist i això ens agermana, ens uneix en una comunitat que anomenem Església i que és obra del Senyor.

Fa pocs dies ens deia el papa Lleó XIV, per la visita del qual ens estem preparant: «És molt bonic rebre aquest Sagrament, perquè la plenitud de l'Esperit Sant ens dona aquest entusiasme, aquesta força, aquesta capacitat de seguir a Jesucrist, de dir «sí» al Senyor sempre, de no tenir por de seguir-lo amb valentia, de viure la fe en un món que moltes vegades vol allunyar-nos de Jesús.»

I per seguir-lo teniu a les vostres mans una virtut molt útil per caminar cap a Crist, la perseverança, poc a poc, pas a pas, dia a dia, any rere any. Es preguntava sant Josepmaria que quin és el secret de la perseverança? I responia: L'Amor. Enamora't, i no «el» deixaràs. (Camí 999).

I per perseverar ens hem de sentir acompanyats, ens cal viure la fe en comunitat: «presteu – doncs - especial atenció a un dels dons de l'Esperit Sant anomenat perseverança. (...) Sigueu perseverants en la fe, (...) perquè Jesucrist vol caminar amb vosaltres, amb cadascuna de vosaltres i amb tots nosaltres en comunitat. La fe no la vivim sols, la vivim junts i formar aquestes relacions d'amistat, de comunitat, és la millor manera de viure la perseverança com a deixebles de Jesús. (Cf. Lleó XIV 16 de maig de 2026).

Perseverants en la fe, sòbries i ordenades mantindreu la vostra fe ferma, incommovible, com ens ha dit el salmista.

Avui demanem que vingui damunt vostre l’Esperit Sant i que com els apòstols pugueu donar testimoni de la vostra fe davant de la comunitat.

Avui us toca a vosaltres fer-ho, com a partir de la Pentecosta pertocà aquesta missió als apòstols.

dimarts, 26 de maig del 2026

Dimarts de la setmana VIII durant l'any / II

 

Dimarts de la setmana VIII durant l'any / II

Col·legi les Alzines a Girona

Dimarts 26 de maig de 2026

1Pe 1,10-16; Sam 97,1.2-3ab.3cd-4 i Mc 10,28-31

Diumenge celebràvem la solemnitat de la Pentecosta amb la que conclou el temps pasqual, ahir, en una memòria que el papa Francesc  va voler que donés un caire marià a la conclusió del temps pasqual, celebràvem a Maria com a Mare de l’Església, la Mare de Déu a la que dediquem tot aquest mes de maig que està a punt d’acabar.

I avui ens surt al pas un fragment de l’Evangeli segons sant Marc que ens parla dels qui ho han deixat tot per anar amb Jesús, ens parla dels qui han deixat casa, germans i germanes, pare, mare, fills o camps i als qui Jesús anuncia que ja ara rebran el cent per u de tot el que deixen. No us espanteu, el Senyor no ens demana tant, al menys avui, qui sap si demà sentireu una crida determinada i més intensa. Crist ens crida ja ara i aquí a seguir-lo, cadascun de nosaltres des d’allí on vivim, des del que som i des del que fem. Vosaltres enmig de les vostres famílies, aquí al col·legi, estudiant i mirant de fer-ho tot el millor possible.

És la santificació del dia a dia que ens proposa sant Josemaria, la santedat de la porta del costat, de la que parlava el papa Francesc. No, no és impossible arribar-hi, no és fàcil, intenta-ho ens equivoquem, cometem faltes, pequem; però el mateix Crist va donar als seus apòstols el poder de perdonar els pecats en nom seu, és a dir el sagrament de la penitència que ens permet intentar-ho un cop i un altre.

Som febles, ho sabem, per nosaltres mateixos res no podem però Déu ens ajuda amb aquests tres sagraments: la reconciliació, l’Eucaristia i la confirmació. Se’ns perdonen els pecats en nom de Déu Pare, Crist, el Fill, es fa realment present en l’Eucaristia i l’Esperit Sant davalla damunt nostre en la confirmació que algunes de vosaltres rebreu d’aquí a pocs dies.

Deia ahir el papa Lleó XIV que ens visitarà en pocs dies: «L'Esperit Sant infon la pau en els cors i la difon en el món. Aquesta pau ve del perdó i ens porta al perdó. L'Esperit del Ressuscitat no s'infon una vegada per sempre, sinó constantment. Com l'Eucaristia és la presència viva de Crist, que sempre ens alimenta, així l'Esperit Sant imprimeix en nosaltres el seu caràcter en el Baptisme, que ens fa cristians; en la Confirmació, que ens converteix en testimonis.» (24 de maig de 2026).

Confieu en el Senyor, Ell no vol altra cosa que el nostre bé, que la nostra salvació. Escoltem-lo i acceptem aquesta veritat de la que ens ha parlat sant Pere per poder-nos estimar sincerament com a germans i germanes. Viviu amb aquest esperit la vostra primera comunió i la vostra confirmació, amb confiança i sobretot amb el compromís de perseverar en la fe.


diumenge, 24 de maig del 2026

Diumenge de Pentecosta. Cicle A. Confirmacions d'adults a la Catedral de Girona

 

Diumenge de Pentecosta. Cicle A

Confirmacions d'adults a la Catedral de Girona

Diumenge 24 de maig de 2026

Fets 2,1-11; Salm 103,1ab i 24ac.29bc-30.31 i 34; 1Co 12:3b-7. 12-13  i Jo 20:19-23

Els apòstols que han estat cridats per Jesús, que l’han seguit, escoltat i vist obrar miracles, que han escoltat de la seva pròpia boca l’anunci de la vinguda del Regne i de l’Esperit, que l’han abandonat al moment clau de la creu i han fet experiència del ressuscitat, amb tot aquest bagatge es trobàvem reunits tots junts, en un mateix lloc a Jerusalem.

De repent se sentí un so com d’una ventada, unes llengües de foc es feren presents damunt dels seus caps i aquells pobres homes als qui la por als jueus havia fet recloure amb les portes ben tancades, començaren a parlar en moltes llengües. Ell que succeïa és que havien quedat plens de l’Esperit Sant.

Avui estem com els apòstols reunits en nom de Crist, ens hi trobem ara i aquí en aquesta catedral. Com ells nosaltres també som víctimes de pors i no acabem d’entendre que ens vol dir Jesús a través de l’Evangeli. No som pas massa diferents dels apòstols tot i que avui el més probable és que no començarem a parlar de sobte altres llegües, ni tampoc una ventada forta ens sacsejarà. Però el qui sí compartim amb ells és que l’Esperit davallarà avui sobre vosaltres i la força de l’Esperit vingui amb una ventada o vingui de manera assossegada, transforma els cors i enrobusteix la fe.

La nostra fe s’arrela en l’Evangeli, en Jesús, en la seva divinitat i la seva humanitat, en la seva vida que va de l’encarnació a la resurrecció i culmina fins ara en l’ascensió. La nostra fe s’emmiralla també en aquella comunitat de Jerusalem, l’Església més primitiva i apostòlica. I la nostra fe, com la dels apòstols, mira també cap endavant, cap a l’evangelització que tots tenim encomanada i ho fa ajudada també per l’Esperit de la veritat.

L’Esperit il·lumina la nostra fe, no veiem realment en Jesús de Natzaret al Senyor, al Salvador del món, sinó és pel do de l’Esperit Sant. De la mateixa manera com aquell diumenge quan s’aparegué Jesús travessant les portes tancades i es posa enmig de l’assemblea i parlà als deixebles, quan ells encara no acabaven de veure-ho clar, ja que fins i tot, tot just abans de pujar al cel per seure a la dreta del Pare, encara preguntaven si seria llavors quan s’instauraria el Regne i no pensaven pas en el regne celestial.

Ells estaven desconcertats, però tot i així Crist els envià a predicar l’Evangeli, els hi confia la missió per la qual els havia preparat i per tal de poder portar-la a terme els hi dona la força de l’Esperit Sant, perquè sabia ben bé de les seves mancances, de les seves debilitats i sabia també que sols ajudats per l’Esperit podrien afrontar amb èxit el que els qui calia fer. Certament ho van aconseguir perdent les pors fins al límit no tenir recança a donar la vida.

La Pentecosta és una experiència comunitària, eclesial. La comunitat es troba reunida el primer dia de la setmana, junts amb les portes tancades. És quan la comunitat està reunida que Jesús s’hi fa present enmig d’ells, és allà amb el seus, amb els qui ha escollit i el que no hi és, Tomàs, no creu, potser volent remarcar que qui no forma part de la comunitat, qui no hi participa, no pot creure o si més no, ho té bastant més difícil per creure.

Jesús els comunicà en primer la missió que el Pare els hi ha confiat; en segon lloc per complir aquesta missió alena l’Esperit Sant sobre ells i això els dona finalment la potestat de perdonar i retenir els pecats, la més gran de les potestats. «Qui pot perdonar els pecats sinó Déu?» es preguntaven els mestres de la llei i «a l'instant, Jesús s'adonà que pensaven així i els digué: Per què penseu això dins vostre? (...) ara sabreu que el Fill de l'home té el poder de perdonar els pecats aquí a la terra.» (Mc 2).

És per l’Esperit Sant que la comunitat apostòlica rebé les forces necessàries per acomplir la missió encomanada i obtingué així el poder suficient per perdonar els pecats, un poder reservat a Déu i al qui actua en el seu nom.

La fe la vivim de manera personal i de manera comunitària, són els dos marcs per viure la fe, però és realment fe quan la vivim en comunitat, és llavors quan podem rebre l’Esperit Sant, com avui vosaltres el rebeu. L’Esperit Sant fa universal, és a dir catòlica, l’Església, perquè l’Esperit obre l’Església a la universalitat, seguint el manament de Jesús: «com el Pare m’ha enviat a mi, també jo us envio a vosaltres». I la catolicitat significa també que l’Esperit obre les nostres ments i els nostres cors a la totalitat de la veritat.

Ens ho ha dit l’Apòstol sant Pau, ningú no pot confessar que Jesús és el Senyor si no és per un do de l’Esperit. Un Esperit que actua en la petita part de la creació que som cadascun de nosaltres, atorgant-nos dons diversos, confiant-nos serveis diversos, que cal que posem en bé de tots, en bé d’aquest cos que és l’Església i que té a Crist per cap. La pau, l’alegria ompli als apòstols quan reconegueren a Jesús, i aquest els confià el servei d’anar per tot arreu proclamant la bona nova de l’Evangeli i perdonant o retenint els pecats. La força per a poder fer-ho no els vingué de les seves habilitats o coneixements, els vingué per l’Esperit.

Avui demanem que vingui damunt vostre l’Esperit Sant i que com els apòstols pugueu donar testimoni de la vostra fe davant de la comunitat, avui us toca a vosaltres fer-ho, com a partir d’aquella Pentecosta als apòstols.

Ho feu en un dia que és molt especial, ja que avui celebrem la Pentecosta, la festa de l’Esperit i avui la força de l’Esperit Sant que davallarà sobre vostre, ho farà de la mateixa manera que ho va fer sobre Pere o Joan el dia de la Pentecosta i és el mateix Esperit que rebé Pau que escriu que «l'Esperit mateix s'uneix al nostre esperit per donar testimoni que som fills de Déu.» (Rm 8,16)

Avui sou vosaltres els cridats a donar testimoni de que sou i voleu ser sempre fills de Déu, que això ho creieu fermament i que ho voleu manifestar públicament a qui us demani raó de la vostra fe. Com escriu sant Pere: «Reconegueu en els vostres cors el Crist com a Senyor; estigueu sempre a punt per a donar una resposta a tothom qui us demani raó de la vostra esperança.» (1Pe 3,15).

Proclamareu la vostra fe en Déu: Pare. Fill i Esperit Sant, refermareu la vostra fe en l’Església i en acabar aquesta vostra manifestació tots direm que aquesta és la nostra fe que ens gloriem de professar en Crist. Fixeu-vos-hi bé, és la nostra fe i ens gloriem de professar-la. La fe és com una llàntia que fa llum i ens diu Jesús que «ningú no encén una llàntia per posar-la sota una mesura, sinó en el portallànties, perquè faci llum a tots els qui són a la casa». (Mt 5,15).

No amagueu doncs la vostra fe, mostreu-la sense complexos, sense pors, sense recança, sense mandra; dient sí quan és sí i no quan és no (Cf. Jm 5,12).

Demanava el papa Lleó fa ben pocs dies i jo us demano també avui que presteu una especial atenció a un dels dons de l'Esperit Sant anomenat perseverança. Us hi ajudarà, us hi ha d’0ajudar la comunitat, perquè la fe no la vivim sols, la vivim junts, en comunitat, i viure-la així ens ajuda a viure-la amb perseverança com a vertaders deixebles de Jesús. (16 de maig de 2026).

Persevereu en la joia que avui viviu, no deixeu de viure la fe amb joia, en cada moment de la vostra vida. No hi ha millor evangelitzador que aquell que viu la fe amb alegria, perquè si la vivim ensopits, rutinàriament i amb grisor, no és vertaderament fe.

Que us hi ajudi l’Esperit Sant que avui davallarà sobre vosaltres i sobre la nostra assemblea aplegada en nom de Crist, és l’Esperit que dona vida, que ve de Déu i que ens dona forces per adorar-lo en Esperit i en veritat.

Pentecosta

 

Pentecosta Cicle A

Confirmacions a la Parròquia de Sant Martí de Tours a Cassà de la Selva i a la Parròquia de Sant Nicolau de Malgrat de Mar

Dissabte 23 i diumenge 24 de maig de 2026

Fets 2,1-11; Salm 103,1ab i 24ac.29bc-30.31 i 34; 1C 12,3b-7,12-13; Jo 20,19-23

Els apòstols es trobàvem tots junts, en un mateix lloc, com ens hi trobem ara nosaltres, avui, aquí reunits com a Església. A Jerusalem tot va passar de sobte, un so com d’una ventada, unes llengües de foc i de cop aquells pobres homes començaren a parlar en moltes llengües. Ell que succeïa és que havien quedat plens de l’Esperit Sant.

Avui estem com els apòstols reunits en nom de Crist, també som víctimes de pors, com ells ho eren, i segurament avui no començarem a parlar de sobte altres llegües, si no les hem estudiades prèviament, ni una ventada forta ens sacsejarà. Però el qui sí compartim amb ells és que l’Esperit davallarà avui sobre vosaltres.

La nostra fe mira enrere, s’arrela en la vida de Jesús, en la seva divinitat i la seva humanitat, de l’encarnació a la resurrecció, s’emmiralla en aquella comunitat de Jerusalem, l’Església més primitiva i apostòlica. La nostra fe mira també endavant i ho fa ajudada per l’Esperit de la veritat.

L’Esperit il·lumina la nostra fe, no veiem realment en Jesús de Natzaret al Senyor, al salvador del món, sinó és pel do de l’Esperit Sant. Com aquell diumenge quan s’aparegué Jesús travessant les portes tancades i es posa enmig de l’assemblea i parlà als deixebles. Ells estaven desconcertats i Jesús els envià a predicar l’Evangeli, els hi confia la missió per la qual els havia preparat i per tal de poder portar-la a terme els hi dona la força de l’Esperit Sant.

La Pentecosta és una experiència comunitària, eclesial. La comunitat es troba reunida el primer dia de la setmana, junts amb les portes tancades. És quan la comunitat està reunida que Jesús s’hi fa present enmig d’ells, és allà amb el seus, i el que no hi és, Tomàs, no creu, potser volent remarcar que qui no forma part de la comunitat, qui no hi participa, no pot creure o si més no, ho té bastant més difícil per creure. Jesús els comunica en primer la missió que el Pare els hi ha confiat, Pare que ara ho és de tots; en segon lloc per complir aquesta missió alena l’Esperit Sant sobre ells i això els dona finalment la potestat de perdonar i retenir els pecats. És per la força de l’Esperit Sant que la comunitat rep les forces necessàries per acomplir la missió encomanada i obté el poder suficient per perdonar els pecats.

La fe la vivim de manera personal i de manera comunitària, són els dos marcs per viure la fe, però és realment fe quan la vivim de manera comunitària, és llavors quan podem rebre l’Esperit Sant, com avui vosaltres. L’Esperit Sant fa universal, és a dir catòlica, l’Església, perquè l’Esperit obre l’Església a la universalitat, seguint el manament de Jesús: «com el Pare m’ha enviat a mi, també jo us envio a vosaltres». La catolicitat significa també que l’Esperit obre les nostres ments i els nostres cors a la totalitat de la veritat.

Ens ho ha dit l’Apòstol Pau, ningú no pot confessar que Jesús és el Senyor si no és per un do de l’Esperit. Un Esperit que actua en la petita part de la creació que som cadascun de nosaltres, atorgant-nos dons diversos, confiant-nos serveis diversos, que cal que posem en bé de tots, en bé d’aquest cos que és l’Església i que té a Crist per cap. La pau, l’alegria ompli als apòstols quan reconegueren a Jesús, i aquest els confià el servei d’anar per tot arreu proclamant la bona nova de l’Evangeli i perdonant o retenint els pecats. La força per a fer-ho els vingué per l’Esperit.

Avui la litúrgia ens condueix de nou a demanar que vingui damunt nostre l’Esperit Sant i així com els apòstols poder donar testimoni de la nostra fe davant de la comunitat, avui us toca a vosaltres fer-ho. Ho feu en un dia que és molt especial, celebrem la Pentecosta, la festa de l’Esperit i avui la força de l’Esperit Sant davallarà sobre vostre, de la mateixa manera que ho va fer sobre Pere i Joan el dia de la Pentecosta, és el mateix Esperit que rebé Pau que escriu que «l'Esperit mateix s'uneix al nostre esperit per donar testimoni que som fills de Déu.» (Rm 8,16) Avui vosaltres sou cridats a donar testimoni de que sou i voleu ser sempre fills de Déu, que això ho creieu fermament i que ho voleu manifestar públicament.

Proclamareu la vostra fe en Déu: Pare. Fill i Esperit Sant, refermareu la vostra fe en l’Església i en acabar aquesta vostra manifestació tots direm que aquesta és la nostra fe que ens gloriem de professar en Crist. Fixeu-vos-hi bé, és la nostra fe i ens gloriem de professar-la. La fe és com una llàntia que fa llum i ens diu Jesús que «ningú no encén una llàntia per posar-la sota una mesura, sinó en el portallànties, perquè faci llum a tots els qui són a la casa». (Mt 5,15).

No amagueu la vostra fe, mostreu-la i com podeu mostrar-la millor? Estimant a Déu i als altres, és el gran manament de Crist i és la millor manera de donar a conèixer la nostra fe, sense complexos, sense pors, sense recança, sense mandra; dient sí quan és sí i no quan és no (Cf. Jm 5,12).

Deia el papa Lleó fa ben pocs dies que conferir la confirmació és una de les majors alegries del bisbe, però que hi ha una altra cosa que ens omple de tristesa i és que a vegades, el bisbe confereix la confirmació, el do de l'Esperit Sant i ja no es veu més als joves a l’església.

El Papa els demanava o jo us demano també avui que presteu una especial atenció a un dels dons de l'Esperit Sant anomenat perseverança. La fe no la vivim sols, la vivim junts, en comunitat, i viure-la així ens ajuda a viure la fe amb perseverança com a deixebles de Jesús. (16 de maig de 2026).

Persevereu en la joia que avui viviu, no deixeu de viure la fe amb joia, en cada moment de la vostra vida. No hi ha millor evangelitzador que aquell que viu la fe amb alegria, perquè si la vivim ensopits, rutinàriament i amb grisor, no és vertaderament fe.

Què l’Esperit Sant davalli sobre vosaltres i sobre la nostra assemblea aplegada en nom de Crist, que davalli sobre tota l’Església hereva i continuadora de la comunitat apostòlica i ens doni la força necessària a per mantenir-nos fidels en la fe. L’Esperit que dona vida, ve de Déu i per això els qui l’adoren ho fan en Esperit i en veritat. 

dissabte, 23 de maig del 2026

Dissabte de la setmana VII de Pasqua. Trobada de Pentecosta de laics

 

Dissabte de la setmana VII de Pasqua

Trobada de Pentecosta de laics

Parròquia de Sant Miquel a Palau Sacosta de Girona

Dissabte 23 de maig de 2026

Fets 28,16-20.30-31; Salm 10,4.5 i 7 i Jo 21,20-25

 

Pau, malgrat dur una cadena, malgrat viure amb un soldat que el guardava, en arrest domiciliari diríem avui, no renuncia pas a veure la comunitat, a enraonar amb ells i a transmetre el missatge d’esperança que li ve de l’Evangeli i se li permet de fer sense cap trava i pot rebre a tots els que el van a trobar. Un Evangeli que aquell deixeble que Jesús tant estimava ens ha deixat, juntament amb els altres tres que anomenem sinòptics, per tal fer-nos arribar la seva paraula, digna de fe. 

Un deixeble, l’estimat per Jesús, que fins i tot quan tots fan experiència del ressuscitat no per això deixa de rebre sinó un xic d’enveja, sí certa mirada observant per part de Pere que s’interessa perquè se’n farà d’ell i pregunta a Jesús: «i aquest què?» i Crist que sap ben bé de quin peu calça aquell que l va negar o li volia apartar de davant el calze de la creu li respon: «Si vull que es quedi fins que vindré, què hi tens a dir?» I certament així ha estat perquè el seu testimoni està entre nosaltres també avui, mentre esperem la vinguda del Regne. «Malgrat tot, la humanitat pot esperar, ha d'esperar. L'Evangeli viu i personal, Jesucrist mateix, és la «notícia» nova i portadora d'alegria que l'Església testimonia i anuncia cada dia a tots els homes. En aquest anunci i en aquest testimoniatge els fidels laics tenen un lloc original i irreemplaçable: per mitjà d'ells l'Església de Crist és present en els més variats sectors del món, com a signe i font d'esperança i d'amor.» escrivia sant Joan Pau II (Christifideles laici, 7).

La fe sense testimoniatge no és vertaderament fe, talment com passa amb les obres com ens diu sant Jaume: «Així com el cos, sense l'esperit, és mort, també la fe sense les obres és morta.» (Jm 2,26). I com podem donar testimoni de la nostra fe? Primer que tot vivint-la amb joia, amb autenticitat i amb esperança. 

Tots som cridats a ser evangelitzadors, a ser testimonis de Crist enmig del nostre món. «La missió implica tots els batejats. La primera tasca de laics i laiques és impregnar i transformar les realitats temporals amb l’esperit de l’Evangeli.», ens diu el document final del Sínode sobre la sinodalitat en l’Església, un document assumit com a magisteri eclesial pel papa Francesc.

Viure la fe amb rotunditat no es pot fer d’altra manera que vivint-la amb voluntat de servei a l’Evangeli i a l’Evangeli no se’l pot servir si no és amb joia. L’Església necessita del servei de tots i cadascun de nosaltres, cada ministeri o servei que ens és encomanat és important. Ens hem d’acostumar a viure la fe d’una manera diversa a com s’ha viscut ans enrere. 

La fe ja no és quelcom viscut de manera majoritària en la nostra societat i això, que moltes vegades se’ns presenta com quelcom negatiu, com un inconvenient és certament una pèrdua però és alhora una oportunitat.  Una oportunitat per viure la fe amb una major autenticitat, amb més fidelitat i amb pacient perseverança. 

No podem viure la fe enyorant altres temps, ens cal viure-la afrontant els nous reptes i sobretot amb confiança. Som a les portes de la Pentecosta, l’Esperit davallà damunt dels apòstols a Jerusalem, ho feu en un moment de feblesa, d’incertesa, de por per a ells. Però un cop rebut tot això desaparegué i la confiança s’instal·là als seus cors. 

També nosaltres, com ens diu el Sínode, ens hem d’obrir a l’Esperit i «això requereix llibertat interior, humilitat, pregària, confiança mútua, obertura a la novetat i abandonament a la voluntat de Déu.»

Són molts els reptes que tenim al davant, però cap d’ells el podrem afrontar sinó és en comunitat, amb confiança i amb esperança. De tots depèn seguir caminant i ampliar la nostra manera de veure i viure l’Església, en la mútua escolta i la corresponsabilitat. 

Com ens diu el Sínode «El discerniment eclesial no és una tècnica organitzativa, sinó una pràctica espiritual que cal viure en la fe. Això requereix llibertat interior, humilitat, pregària, confiança mútua, obertura a la novetat i abandonament a la voluntat de Déu.» No ha de ser altra la nostra esperança.


Dissabte de la setmana VII de Pasqua. Confirmacions

 

Dissabte de la setmana VII de Pasqua

Confirmació dels alumnes del Col·legi Bell-lloc

Parròquia de Santa Susanna del Mercadal a Girona

Dissabte 23 de maig de 2026

Fets 28,16-20.30-31; Salm 10,4.5 i 7 i Jo 21,20-25

Pau predicava el Regne de Déu i ensenyava la doctrina sobre Jesucrist, el Senyor, ho feia malgrat estar detingut i haver estat entregat als romans; però malgrat les circumstàncies no perdé les ganes de veure als seguidors de Crist i de parlar-los.

Pau és el deixeble de darrera hora, aquell que es defineix «Finalment, al darrer de tots, com a un que neix fora de temps, (...) jo soc el més petit dels apòstols i ni tan sols mereixo que em diguin apòstol, ja que vaig perseguir l'Església de Déu.  Però per gràcia de Déu soc el que soc, i la gràcia que ell m'ha donat no ha estat infructuosa. Al contrari, he treballat més que tots ells; no jo, sinó la gràcia de Déu que hi ha en mi.  Així, doncs, tant si soc jo com si són ells, això és el que tots prediquem i això és el que vosaltres heu cregut.» (1 Co 15,8-11).

El deixeble que Jesús tant estimava, de qui corria el rumor que no havia de morir ens ha llegat el seu testimoni, va escriure tot allò que havia viscut i sentit, la seva experiència de fe i la seva paraula, digna de fe, és per a nosaltres avui signe de comunió.

Pau i Joan, són dos testimonis de fe viscuts de manera diversa, un des de la proximitat i la intimitat amb Jesús, l’altre fent el seu camí de Damasc i havent de caure per aixecar-se de nou. Dues experiències de fe que inquieten, que interpel·len. La de pau ho fa amb els jueus que li volen la mort. El deixeble estimat inquietava fins i tot a Pere, que preguntà a Jesús que se’n faria, quan el que li calia saber a Pere era tant sols que tenia que seguir a Jesús.

Les experiències de fe són diverses, la fe la vivim de manera personal de manera diferent els uns dels altres. Però la nostra fe, la de Pau, la de Pere o la de Joan és també una fe viscuda en comunitat. Pau, Pere i Joan donen testimoni de llur fe davant de la comunitat i això ho seguim fent també nosaltres.

Avui ho feu vosaltres davant d’aquesta assemblea que representa al conjunt de l’Església i ho feu en un dia que és molt especial, perquè avui la força de l’Esperit sant davallarà sobre vostre, de la mateixa manera que ho va fer sobre Pere i Joan el dia de la Pentecosta i el mateix Esperit que rebé Pau que escriu que «l'Esperit mateix s'uneix al nostre esperit per donar testimoni que som fills de Déu.» (Rm 8,16) I avui vosaltres doneu testimoni de que sou i voleu ser fills de Déu, que això ho creieu fermament i que ho voleu manifestar públicament.

Proclamareu la vostra fe en Déu: Pare. Fill i Esperit Sant. Refermareu la vostra fe en l’Església i en acabar aquesta vostra manifestació tots direm que aquesta és la nostra fe que ens gloriem de professar en Crist. Fixeu-vos-hi bé, és la nostra fe i ens gloriem de professar-la.

La fe és com una llàntia que fa llum i ens diu Jesús «ningú no encén una llàntia per posar-la sota una mesura, sinó en el portallànties, perquè faci llum a tots els qui són a la casa». (Mt 5,15).

No amagueu la vostra fe, mostreu-la i com podeu mostrar-la millor? Estimant a Déu i als altres, és el gran manament de Crist i és la millor manera de donar a conèixer la nostra fe, sense complexos, sense por, sense recança, sense mandra; dient sí quan és sí i no quan és no (Cf. Jm 5,12) i aleshores si algú us diu res podreu dir com Jesús a Pere «què hi tens a dir?»

Deia el papa Lleó fa ben pocs dies que conferir la confirmació és una de les majors alegries del bisbe, però que hi ha una altra cosa que és una tristesa i és que a vegades, quan el bisbe confereix la confirmació, el do de l'Esperit Sant, ja no es veu més als joves.

El Papa els demanava i jo us demano també avui que presteu una especial atenció a un dels dons de l'Esperit Sant anomenat perseverança. La fe no la vivim sols, la vivim junts, en comunitat, i viure-la així és una manera de viure la perseverança com a deixebles de Jesús. (16 de maig de 2026).

Persevereu en la joia que avui viviu, no deixeu de viure la fe amb joia, en cada moment de la vostra vida. No hi ha millor evangelitzador que aquell que viu la fe amb joia, perquè si la vivim ensopits, rutinàriament i amb grisor, no és vertaderament fe.

Estimats germans i germanes, donem gràcies al Senyor per aquests germans nostres que avui reben els sagraments d’iniciació o confirmen la seva fe, preguem per que perseverin i alhora siguem dignes també nosaltres de la confiança que ells han posat en Crist i en l’Església, una Església que formem cadascun de nosaltres. Vivint units i en comunió res no podrà deteriorar, marcir o destruir la nostra fe en Crist ressuscitat.


Dissabte de la setmana VII de Pasqua

 

Dissabte de la setmana VII de Pasqua

Catedral de Girona

Institució del ministeri de l’acolitat

Dissabte 23 de maig de 2026

Fets 28,16-20.30-31; Salm 10,4.5 i 7 i Jo 21,20-25

La causa de la cadena que porta Pau no és altra que l’esperança, una esperança que neix d’aquest Senyor que, com ens ha dit el salmista, habita al seu temple, té el seu tron al cel i que tot estimant la bondat, es deixarà veure cara a cara pels homes rectes. Som a les portes de la Pentecosta, els evangelis d’aquests dies ens van endinsant en un nou misteri: malgrat haver pujat al cel per seure a la dreta del Pare, Crist està també entre nosaltres cada dia fins a la fi dels temps.

Els apòstols van experimentar el Divendres Sant la seva orfandat, després tot i haver fet experiència del ressuscitar, d’haver-lo escoltat de nou, d’haver compartit amb Ell fins i tot algun àpat; quan el veieren pujar cap al cel, es quedaren de nou bocabadats i desconcertats. Tanta cosa per acabar  tot així? De fet no acabava res, ans al contrari tot començava amb una novetat trencadora i alhora antiga. Trencadora perquè no hi ha res més trencador que el sepulcre buit, que un messies crucificat i tornat a la vida i amb una vida plena, rotunda, eterna. Qui es podia imaginar que el Messies vindria d’aquesta manera? Pocs o ningú. Qui es podia imaginar que dos mil anys després segueix present entre nosaltres? Doncs sí, aquesta és la realitat i el ministeri diaconal hi té quelcom a dir perquè té encomanada la predicació de la Paraula i el servei de l’altar i Crist és present a través de la seva Paraula i de manera privilegiada i singular en el pa i el vi que esdevenen el seu cos i la seva sang.

Avui reps el ministeri de l’acolitat. Pot semblar que aquests ministeris són poc més que un tràmit, que un pas. No ho podem entendre pas així. El Concili Vaticà II va voler donar-los una identitat concreta i precisa i en aquest aspecte va insistir sant Pau VI, el papa que va esmerçar tants esforços i no pocs sofriments, per portar pel bon camí l’aplicació del Concili del segle XX. Uns ministeris que el papa Francesc en permetre que siguin donats tant a homes com a dones, va donar-los una personalitat ben concreta. Certament és aquest un aspecte que tant la nostra Església diocesana com l’Església universal tenim pendent d’aplicar, però que ben segur enriquirà al poble sant de Déu.

Qui és cridat al lectorat, al acolitat o al diaconat? Aquell a qui el Senyor crida i molts cops no atén aquesta crida a criteris diferents als del servei del culte a traves de l’Eucaristia i la Paraula. Ho hem escoltat «què hi tens a dir?» responia Jesús a un Pere que girat veia venir aquell deixeble que Jesús estimava i es preguntava que seria d’ell. Si Jesús vol, tot és possible, nosaltres per nosaltres mateixos poc o res podem fer; però la força de l’Esperit i la voluntat del Pare que ens venen a través del Fill, tot ho poden. Confia en Ell i Ell et donarà la força per desenvolupar el teu ministeri, no deixis mai de confinar-hi.

Ell és present en la Paraula, quan dos o tres ens reunim en el seu nom i sobretot és present en l’Eucaristia. A l’acòlit li és propi cuidar el servei de l'altar i assistir al diaca i al sacerdot en les funcions litúrgiques, especialment en la celebració de l’Eucaristia. I l’Eucaristia és fonamental en la nostra vida, res pot substituir-la, és la font i cimal de tota la vida cristiana (Cf. Lumen Gentium, 11).

Per sevir a la Paraula i a la taula de l’Eucaristia, per servir a l’Església de Crist i ser veritable testimoni de l’Evangeli tingues sempre present que sols ho podràs fer estimant a Déu i als altres.

Escrivia sant Bernat de Claravall: «Vols que et digui per què i com hem d'estimar a Déu. En una paraula: el motiu d'estimar a Déu, és Déu. Quant l’hem d’estimar? Estimar-lo sense mesura. Així de senzill.» (De Diligendo Deo, I,1) No hi ha millor full de ruta per qualsevol ministeri que se’ns encomani tot donant-ne testimoni amb una paraula digna de fe, com la que ens va deixar el deixeble que Jesús tant estimava.